8 aspectos que invitan a cambiar de administrador de fincas en una comunidad de vecinos

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Los problemas en una comunidad de vecinos son algo que están a la orden del día. Generalmente, es el administrador de fincas la persona sobre la cual recaen todas las quejas y la cual puede hacer que muchas veces estemos conformes o desconformes con la forma que se están tratando los problemas de nuestra finca. Las discusiones en las reuniones de vecinos son ya un clásico.

No nos solemos alegrar cuando llegamos a casa y nos encontramos con la típica carta que nos anuncia una reunión de vecinos. A casi nadie le gusta acudir a una reunión de vecinos, ya que estas suelen ser bastante largas y es raro aquella en la cual no haya disparidad de opiniones. Si la finca tiene garaje la reunión todavía se hará más larga y la posibilidad de que haya algún enfrentamiento puede aumentar.

La persona encargada de mediar y llegar a un acuerdo en estas reuniones de vecinos es el administrador de fincas. Muchas veces los vecinos se quejan de que este recibe un salario elevado y los problemas siguen existiendo. En las fincas no existe la obligación de que haya un administrador, pero su presencia puede ahorrar a los vecinos multitud de problemas, especialmente en cuanto a lo monetario, que es lo que más suele preocupar.

Se puede dar el caso de que haya una necesidad de cambiar de administrador de fincas cuando nos encontremos con alguna/s de las siguientes situaciones:

  1. Oscuridad en lo referente a las cuentas: aunque recibamos una carta con los gastos de la finca y todo correctamente detallado, a veces podemos tener la sensación de que no sabemos cómo se distribuye el dinero.
  2. Dificultad para comunicarse con el administrador: muchas veces estos administradores forman parte de un grupo de trabajo grande y ante la posibilidad de comunicarnos directamente con él nos toca exponer nuestras quejas a una secretaria.
  3. Falta de interés: se puede dar el caso que nos de la sensación que el administrador no está mostrando el interés necesario por los problemas de nuestra finca.
  4. Que algún vecino quiera ser el administrador: no está prohibido que un vecino llegara a ser administrador de la finca y se podría llegar al extremo que prefiriéramos a un determinado vecino como administrador. De todas formas suele ser más aconsejable que la persona que se encargue de velar por la finca sea ajena a esta.
  5. Poca empatía con los propietarios de la finca: existen administradores que simplemente se limitan a realizar su función y se muestran ajenos a las quejas y necesidades de los vecinos.
  6. Apropiación indebida de fondos: se podría dar el extremo de que el administrador se quedara con algo que no es suyo.
  7. Negación a entregar documentación sobre la finca: el administrador en todo momento debe estar dispuesto a entregar cualquier documento que le pidan los vecinos.
  8. Que el administrador lleve todas las comunidades que administra en una sola cuenta: cada comunidad debe tener su cuenta separada del resto.

 

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